Góndola con trampa: los trucos de las empresa

Crónica – Nota – Economía – Pag. 8

Hecha la ley…”. El viejo refrán sobre el incumplimiento de los acuerdos debería incluir un apartado especial para los precios en nuestro país.
Un informe que llegó a despachos de las autoridades bonaerenses repasa los trucos de las grandes marcas para eludir el tope establecido en los Precios Máximos, el programa similar a Precios Cuidados que definió el gobierno nacional en el marco de la pandemia y que se extendió la semana pasada hasta fines de octubre.
El reporte pone el foco sobre algunas cuestiones sensibles para el consumo de las familias: por ejemplo, las marcas de lavandina que cambian el nombre de su producto para venderlo con aumentos o de yogures que renuevan sus envases para dejar de ofrecer los que habían incluido en Precios Máximos; o aquellas que generan un aluvión de posibilidades del mismo producto para dificultar el control de la góndolas.
Mientras los hipermercados denuncian desabastecimiento por parte de las grandes marcas -que no lograron que el gobierno les permitiera aumentar sus precios-, el reporte que encargaron en la cartera de Producción de la provincia de Buenos Aires pone el foco sobre las que sí están.
Lavandina sucia “En tiempos de pandemia, la lavandina se convirtió en un producto de primera necesidad por sus propiedades desinfectantes.
Por eso está en la lista de productos con Precios Máximos. Y acaso también por eso, está entre los ejemplos de trampas de fabricantes y productores”, sostiene el informe difundido en cuentas oficiales.
“A la lavandina original la sucede, de la misma fábrica, un nuevo producto ?máxima pureza?…
aunque la composición es la misma. Un nuevo producto que no es nuevo (salvo por el precio). Las fotos permiten ver la fórmula de uno y otro”, sostienen al mostrar que la fórmula es idéntica.
A eso hay que añadir que en la góndola la única diferencia es una mínima señal sobre la marca que dice “ultrafiltrada”.
En el envase es imperceptible, en el precio no: el de Precios Máximos vale 40 pesos; el otro está 10 pesos más caro.
El otro En el caso del yogur se denuncia un caso de cambio de envase.
Así, el yogur que estaba en el acuerdo deja de estar en la góndola y lo reemplaza otro, absolutamente idéntico pero con nuevo empaque (etiqueta). Con esa modificación, la firma que lo produce ya se salió de Precios Máximos. Mientras el primero debía valer $65, el único que se encuentra es el de $73.
“Otro ejemplo de deliberada confusión en las góndolas lo aporta la crema dental Colgate, que tiene declaradas en la lista de Precios Máximosà ¡64 variedades! ¿Purificante, Clear Mint, Blanqueadora, Pro-alivio, Luminous White, Naturals, Tartar Control, Reinforced, Professional, D-toxà? ¿De 180 gramos, de 140, de 90, de 30, de 40, de 70, de 100à? ¿Cuánto cuesta cada una?”, se preguntan los redactores del informe

Boicot Durante algunas semanas los supermercados “chinos” no compraron una leche por cobrar un “flete” de 3%. Incluso, la Secretaría de Comercio Interior intimó a la empresa, que explicó que el mismo ítem cobran otras empresas y forma parte de sus costos

¿PUEDE VER LA DIFERENCIA? LA NOTARÁ EN EL TÍCKET

Así “esquivan” cumplir el acuerdo “Autoboicot”: El producto de la propia marca desaparece de las góndolas y es reemplazado por otro de la misma empresa, ya sea la “segunda marca” o con un nuevo envase o nombre, pero fuera de Precios Máximos.
“¿Cuál?”: Otras empresas suman una batería de sus marcas al acuerdo, y dejan a otras afuera. Es el caso de la pasta dental. Tiene 64 variedades en el listado, y otras tantas por fuera del acuerdo.
Para encontrar el correcto hace falta tiempo y paciencia.
“Al otro tícket”: Las grandes firmas mandan los productos con el precio acordado a los hipermercados, pero agregan otros ítems al tícket, obligando a encarecer su costo. El “flete” de una láctea que sumó 3% a sus marcas generó gran polémica.
“Frente de góndola”: Acordar con las grandes cadenas dar poco lugar al producto con tope de precio y dar mayor visibilidad a los que están por fuera. Ganan las empresas y el híper, pierde el consumidor.