LOS LOCOS DEL MARTILLO

Elcohetealaluna.com – Nota

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Por Horacio Verbitsky

Los pies sobre la tierra

Inserto en esta realidad, el gobierno podrá llevar adelante políticas populares sostenidas por su base social, más sólidas que las fantasías construidas en torno de la cerealera Vicentin, que chocaron contra una resistencia con la que nadie había contado, como si bastara con un vozarrón y una pantalla de televisión para derribar la previsible respuesta de los poderes fácticos. El decreto que reconoce la imposibilidad de doblegarlos con palabras confirma las objeciones que aquí se plantearon desde el primer día, aguafiestas en medio del júbilo de las buenas intenciones o la épica de la derrota digna. Tanto en el decreto rectificatorio como en declaraciones públicas, Alberto afirmó la inconveniencia de que el Estado comparta la responsabilidad de los directores (algo que sostuvo desde antes de asumir, cuando los Nardelli le pidieron auxilio) o ponga plata a fondo perdido.

(También es claro el comunicado oficial sobre la negociación con los acreedores, que el martes 4 de agosto no logrará las suficientes adhesiones. Su último párrafo dice que para llegar a un acuerdo sostenible que no someta al pueblo a más sufrimientos y angustias, la propuesta del 6 de julio es la  definitiva y representa el máximo y último esfuerzo que el país puede sostener. «Nuestro país alienta a la comunidad de acreedores a aceptarla, sabiendo que de no ser así toda negociación futura será más compleja porque más difícil será la situación que enfrente Argentina». Es decir, o aceptan o se confirma el default, y en el futuro sólo podrán cobrar menos de lo que hoy se ofrece.)

En los pocos días previos a la medida cautelar del juez local, los interventores pudieron copiar algunos de los libros societarios. De allí surge que las deudas de Vicentin rondan los 1.500 millones de dólares, y sus activos no pasan de 600. «Ni locos vamos a poner ese dinero para solucionarles los problemas a los Nardelli y Padoan», le dijo el Presidente en una comunicación previa a la firma del decreto a uno de los más vocales impulsores de la patinada. Su opción es autonomizar YPF Agro de la petrolera estatal y sobre esa base crear una empresa nueva que cumpla algunas de las funciones que en algún momento se pensaron para una Vicentin estatal.

Al mismo tiempo, el gobierno presionaría con las causas penales y, en el concurso, a través de los acreedores estatales para conocer el estado de las empresas (cuesta creer que hasta el día de hoy un juez parcial haya permitido que no presenten el balance), los negocios de los últimos años, la más que sospechosa venta de Renova.

El gobierno tuvo la flexibilidad necesaria para no empantanarse en una batalla sin destino. Quedan tres años y medio del primer mandato presidencial para planificar, con tiempo y conocimientos por parte de especialistas, las imprescindibles reformas al comercio interno e internacional de granos, la producción de alimentos y la correcta liquidación de las exportaciones, asuntos demasiado serios para tratarlos a los trompicones.

Y sobre todo, con el anclaje social imprescindible, organizando el apoyo que ya en junio expresó la solicitada que firmaron los dirigentes de todas las centrales y agrupamientos sindicales, por primera vez juntos en varias décadas, que mostró un apoyo a la decisión del gobierno muy superior a la oposición del ridículo banderazo, en defensa de la propiedad privada (que los Nardelli y Padoan saquearon) y en contra de la cuarentena.

La base está.