Dólar ahorro: pese a la ola de rumores, en el Central dicen que por ahora no habrá cambios

Clarín – Nota – El País – Pag. 26

Gustavo Bazzan

En la semana arreciaron las versiones de restricciones en la operatoria de dólar ahorro o incluso su eliminación. También de un posible desdoblamiento cambiario
Sin una escapada alarmante en el precio de sus versiones blue o alternativa, el dólar volvió a estar en el centro de las conversaciones -o preocupaciones- del argentino medio. Paradoja: la tensión se instaló después de que se anunciara el arreglo por la deuda en dólares regida por la ley de Nueva York. Se esperaba un descompresión del mercado cambiario paralelo tras el acuerdo, pero ocurrió lo contrario.
Primero los datos: el oficial cerró este viernes en torno a los 77 pesos en el minorista y $ 73 en el mayorista.
En la Bolsa, se lo pagaba entre $ 123 (MEP) y $ 127 (Contado con liqui). Y el blue terminó oscilando en $ 133.
Así, la brecha cambiaria se consolida en torno al 70%.
Pero la preocupación se centra en lo que pasa con el dólar ahorro, que solo se lo puede comprar si se paga el impuesto extra del 30%. Se lo está pagando a $ 100 pesos, y a pesar del cupo de 200 dólares por mes y por persona, esas ventas “hormiga” se están comiendo de a poquito las reservas del Banco Central, que entre lunes y viernes bajaron en 209 millones de dólares y quedaron en 43.124 millones de dólares. Si se descuentan los encajes por depósitos en dólares y el swap chino, más las divisas prestadas por el Banco de Basilea, se calcula que las reservas netas rondan los 7.500 millones de dólares.
Todas estas cifras le dan contexto a la ola de versiones que se instalaron en las últimas horas, que van por una reducción del cupo mensual de compras para ahorristas, la eliminación de la posibilidad de comprar dólares, un incremento del impuesto PAIS, o, directamente, un desdoblamiento cambiario, para crear un mercado financiero donde el precio de compra y venta sea más parecido al del paralelo. “No hay nada” dicen en el Banco Central, rechazando todas y cada una de las versiones que se instalaron. Descartan, además, acelerar el ritmo de devaluación.
Los funcionarios confían en que cuando se cierre definitivamente el acuerdo por la deuda, y se consolide la recuperación de la actividad económica (acá y en el mundo) la oferta de divisas debería empezar a empezar a fluir con más normalidad.
En el directorio del Banco Central siguen con atención la evolución del sector agropecuario. A favor, anota la suba de los precios de la soja y el precio récord que alcanzó la tonelada de trigo. Miran con atención las condiciones climáticas, que amenazan con una sequía que podría afectar la liquidación de divisas hacia fin de año, cuando se produzca el ingreso de los dólares de la cosecha fina.
Finalmente, desechan la posibilidad de convertir en dólares los yuanes del swap renovado la semana pa sada con China, por el equivalente a 18.000 millones de dólares. El pasaje de yuanes a dólares se realiza a través de operaciones en la bolsa de Hong Kong. Pero no está en la agenda inmediata, afirman en el Central.
“No es necesario por ahora”, señalan.
Lo cierto es que la demanda del dólar ahorro no cesa. Se calcula que cuatro millones de personas compraron por esa vía en julio, llevándose cerca de 900 millones de dólares. Los dólares se acumulan en caja de ahorro y los que logran salir a la calle -el proceso de turnos es bastante odioso para poder sacar dólares por ventanilla- se cambian al blue.
Tampoco deja de crecer el gasto de dólares mediante compras con tarjeta de crédito. En este renglón hay que sumar las compras online, pero también tarjetas argentinas que andan por el mundo. Lo interesante de esto último es que no hay topes para gastar con tarjeta, más que los que impone el banco emisor. Podría deducirse que los clientes más ricos son los que más están aprovechando este subsidio de pagar el dólar a $ 100.
En el Gobierno admiten que la madre de todos los problemas es la brecha entre el oficial y el paralelo, como lo señaló el ministro Matías Kulfas esta semana. Pero los funcionarios confían en que a medida que se vaya emergiendo de la pandemia, y con el tema deuda arreglado, la situación se relajará. Kulfas cree que los argentinos que tienen dólares comiencen a gastarlos, dado que está a un precio real muy alto, a niveles parecidos a los de junio de 2002. Será cuestión de esperar para ver quién tiene razón: los funcionarios o los ahorristas que se cubren de una posible devaluación.