Kioscos: otro sector que está en la lona por la pandemia

Crónica – Nota – Economía – Pag. 5

Francisco Nutti

Desde el inicio de la cuarentena obligatoria por la pandemia de coronavirus los kioscos, al formar parte de los sectores considerados esenciales, no se quedaron sin trabajar. Sin embargo, la poca circulación en las calles, el temor a los contagios, la falta de dinero y la competencia de las grandes cadenas dejaron a muchos de estos comercios en la lona. “En Capital Federal vamos rumbo a la desaparición del kiosco de barrio”, advirtieron a “Crónica” fuentes del sector. Tras la irrupción del Covid-19 en la Ciudad de Buenos Aires, “las ventas de golosinas y alfajores bajaron entre un 70% y un 80%, mientras que la comercialización de gaseosas y aguas saborizadas cayeron en un 60%”, indicó a este diario el presidente de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), Adrián Palacios, para graficar el difícil panorama por el que les toca transitar. “Todavía no hay un balance de cantidad de kioscos que han cerrado de forma definitiva, pero entendemos que hay muchos alquileres y tarifas de luz que no se han podido abonar”, continuó. En tanto, reconoció que la ayuda del gobierno nacional fue muy importante, porque “una gran cantidad pudo subsistir gracias a los ATP y al Ingreso Familiar de Emergencia”. En ese marco, el delegado de UKRA en CABA , Ernesto Acuña, alertó: “En Capital Federal es donde el rubro está más golpeado y transita por el peor momento económico. No sólo porque hay más casos de coronavirus y está más cerrado que en el resto de las provincias, sino porque vamos rumbo a lo que es la desaparición del kiosco de barrio, donde está el kiosquero de confianza que puede identificar a sus clientes, que a veces le hace de psicólogo a la gente o puede mantener una charla amistosa. Esa relación que uno tiene con el kiosquero del barrio no la tiene con los ?kioscos cadena? que se están instalando por todos lados”. La referencia de Acuña es al notable crecimiento de los “kioscos cadena”, que tienen decenas de sucursales distribuidas por toda la ciudad de Buenos Aires, principalmente en las esquinas más transitadas, lo que deteriora las ventas de los locales barriales. “Otro de los grandes problemas que padecemos es que hoy cualquiera vende cigarrillos, cualquiera vende bebidas. En una farmacia te venden golosinas y en un supermercado te ofrecen hasta caramelos. Es un descalabro”, continuó el delegado, quien precisó: “Las zonas más afectadas son las céntricas, donde se siente mucho la ausencia de movimiento en las calles, los colegios sin clases, las oficinas cerradas o los organismos públicos con las persianas bajas”. Chau a “gastos hormiga” “Crónica” también recopiló el testimonio de dos kiosqueros, uno del barrio porteño de Palermo y otro de Villa Crespo, y ambos coincidieron en que lo que más dejó de llevar la gente son los famosos “gastos hormiga”. “Antes venían a comprar cigarrillos y se llevaban un chocolate, un chupetín, chicles o un paquete de galletitas. Lo mismo cuando entraban para cargar la SUBE. Pero ahora todo eso cayó estrepitosamente. La gente prioriza más su economía y eso se nota”, explicó Antonio, dueño de un kiosco en la calle Armenia. Por su parte, Javier precisó que “el picoteo ya no aparece”, pero que sostiene su local gracias a la confianza que le dan sus clientes. “Si bien llevan lo justo y necesario, siempre me recomiendan. Incluso uno me ayudó a publicitar mi kiosco en las redes sociales. Hoy en día la solidaridad es muy importante”.