Promoverán la producción de gas para evitar faltantes y que haya que importar

La Nación – Nota – Política y Economía – Pag. 15
Sofía Diamante
 El Gobierno anunciará un nuevo plan de estímulo a la inversión, que se basaría en reconocerles a las petroleras un mayor precio; analizan la situación tarifaria
Preocupados por la fuerte caída en la producción de gas, que podría derivar en más importaciones de GNL y combustibles líquidos para el próximo invierno, el Ministerio de Desarrollo Productivo se prepara para anunciar un nuevo programa de estímulo al sector, que generaría mayores inversiones en los pozos gasíferos. Se trata de una iniciativa que el Gobierno tiene en carpeta desde comienzos del año, pero que recién ahora podrá implementar por las complicaciones que provocó la pandemia. El programa, al que llamarían Plan Gas 4.0, tendría también como objetivos disminuir el costo fiscal en subsidios y ayudar a mantener una balanza energética superavitaria entre exportaciones e importaciones. “Como ahora está todo parado en gas, si no hacemos algo pronto se nos va a complicar. Queremos que los productores tengan asegurada una demanda de largo plazo a un precio razonable que les permita realizar inversiones. Puede tener un costo fiscal, pero después remunerará en menores importaciones y salida de divisas”, explicaron en el Gobierno. En principio, podría tratarse de un programa por cuatro años, que comenzaría en agosto y permitiría generar certidumbre en un tiempo razonable y dentro del actual mandato de gobierno. En el Ministerio de Desarrollo Productivo tampoco descartan que el programa se cierre a través de un acuerdo entre productoras, distribuidoras y Cammesa, la empresa con control estatal encargada del despacho de energía eléctrica al mercado. El precio de incentivo podría ser un monto fijo de US$3,50 por millón de BTU (unidad de medida inglesa que se utiliza en el sector) o un valor más alto al comienzo, que disminuya en el tiempo. La explicación detrás de esta última opción es que hay muchas empresas que arrancarían con los pozos de cero y necesitan un mayor ingreso al inicio hasta disminuir los costos. Hoy, las tarifas de distribución representan un precio de US$2,66, que está por debajo del costo de producción, según coinciden las empresas petroleras. La Secretaría de Energía luego definirá el precio que se trasladará a las tarifas. De ser inferior al precio de incentivo, el diferencial quedará a cargo del Estado a través de subsidios. A su vez, se le pagará a cada productor la brecha entre el precio facturado y el precio de incentivo. Los productores que accedan al beneficio deberán sostener la producción y aquellos que la aumenten tendrán prioridad de asignación. El programa ya fue presentado a los productores y a las provincias y, según coinciden todos los actores, hubo un mayor consenso que cuando se intentó implementar el barril criollo para el incentivo a la producción de petróleo. En este caso, se trata de una política en la cual todos ganan: el Estado invierte en subsidios ahora para no tener que comprar más caro luego con importaciones y perder divisas; las productoras vuelven a producir con precios que cubran sus costos, y las provincias se benefician con la mayor actividad hidrocarburífera en sus territorios. De esta forma, se llevaría adelante el quinto programa de estímulos a la producción de gas en los últimos 10 años, tras los primeros tres planes que implementaron en su momento el entonces ministro de Economía, Axel Kicillof, y luego el ministro de Energía Juan José Aranguren. El último programa de estímulo fue la resolución 46, que aún está vigente y vence dentro de un año y medio. Otro de los detalles que faltan arreglar sería cómo empalmar un plan con el otro. En relación con las tarifas, en el Ministerio de Desarrollo Productivo indican que “el panorama no da para aumentar hoy y se verá en unos meses”. Hasta fin de mes rige la ley de solidaridad, que congeló las facturas por 180 días. Las tarifas de gas no se actualizan desde abril del año pasado. El barril criollo no se cum ple Luego de implementar el barril criollo, el pasado 19 de mayo, hay pocas transacciones que se cierran con el precio sostén de US$45. Lo que ocurre es que las refinadoras -entre las que se encuentran Raízen (opera las estaciones Shell) y Trafigura (Puma Energy)- tienen todavía almacenada la nafta que compraron en las semanas previas al decreto y les cubre por lo menos para dos meses más. En el Gobierno admiten que la normativa tardó en salir y eso hizo que las refinerías se abastecieran con precios más bajos. Las otras dos refinerías más importantes del mercado, YPF y Axion (Pan American Energy), son empresas integradas que se compran así mismas el petróleo. El barril criollo es solo un número contable dentro de sus operaciones por el cual pagan regalías a las provincias. Ante esta situación, en los últimos días aumentaron las solicitudes de permisos de exportación. Sucede que a nivel internacional la demanda ya comenzó a reactivarse y eso también impulsó la cotización del crudo Brent -el valor que se toma de referencia en el mercado local-, que hoy se encuentra en torno a US$39 por barril. Además, con el decreto del barril criollo se reglamentó el nuevo régimen de retenciones, que establece en 0% los derechos de exportación cuando el precio internacional es igual o menor a US$45. “El productor de crudo hoy gana más plata por exportar que por vendérselo a las refinerías al precio que pueden pagar. Las refinerías dicen que solo pueden pagar US$36, por los precios actuales en surtidor y la devaluación. Más de eso les da pérdidas. Entonces el exportador prefiere obtener esos US$36 exportando el crudo y sin tener problemas con el Gobierno, que implementó el barril criollo”, explica un actor del mercado. El problema mayor es para los gobernadores, que terminan recibiendo regalías por el precio de exportación, menor a los US$45 si el barril se vendiera en el mercado local. El otro problema se ve en las refinadoras, que siguen sin reactivar, lo que podría derivar en suspensiones de empleados a futuro. Además, mientras que aún hay almacenada nafta para unos meses, en el gasoil la situación es distinta, y el país podría tener que importarlo ante la falta de procesamiento.

El plan es clave para garantizar la actividad en Vaca Muerta, principal reservorio de gas del país

PRECIOS CLAVE 3,50 Dólares Es el precio del gas por millón de BTU (unidad de medida que se usa en el sector) que el Gobierno les garantizaría a las petroleras, frente a los US$2,66 implícitos en los contratos de distribución.

45 Dólares Es el precio del barril de petróleo producido localmente que garantiza el Gobierno a las petroleras locales. Varias refinadoras no están comprando porque tienen reservas de naftas.