Los argumentos de Fernández para diferenciarse de Venezuela

La Nación – Nota – Política y Economía – Pag. 6
Gabriel Sued

El Presidente se defendió de las críticas opositoras y tomó distancia de Chávez; “yo salgo al rescate de empresas en crisis”, señaló
En la intimidad de su despacho, el presidente Alberto Fernández reaccionó de manera airada ante las críticas de la oposición a la intervención de Vicentin y ante las acusaciones sobre un supuesto “giro chavista” del Gobierno. “Chávez se quedaba con las empresas prósperas. Yo rescato grandes empresas en quiebra que están en mercados estratégicos”, dijo cuando en los portales de noticias se acumulaban los cuestionamientos opositores al anuncio que acababa de hacer.
Alberto Fernández instruyó a sus colaboradores para que se esforzaran en explicar la decisión que tomó la Casa Rosada y quebrar lo que él califica como una excesiva “ideo- logización” del tema. “La situación de la empresa es caótica. Estaba tapada de deudas financieras. Si no la salvábamos, la economía de Santa Fe se iba a dañar enormemente. Salgan de lo ideológico”, sostuvo el Presidente, para justificar una de las medidas más fuertes de su administración.
Un diálogo con el gobernador Omar Perotti, que insistió en la inconveniencia de que la empresa fuera adquirida por un grupo extranjero, y la dilación del proceso judicial de quiebra por efecto de la cuarentena convencieron al Presidente de que era el momento de dar un golpe de timón. El gobierno de Santa Fe, sede principal de la compañía, estaba en conversaciones con los dueños. La idea de que YPF Agro se hiciera cargo de Vicentin se exploró durante esos diálogos.
Fue determinante para el avance del gobierno nacional una resolución judicial, del viernes pasado, que resolvió establecer un nuevo cronograma de fechas del concurso preventivo de acreedores. Según un informe que hoy distribuyó el Gobierno, se volvió “imperioso” actuar. ¿Por qué? “Para evitar que el volumen agroexportador de Vicentin pase a manos de sus competidores y consecuentemente el mercado se concentre aún más en los mismos actores transnacionales, que continuarán especulando con la liquidación de divisas, expoliando nuestros recursos y transfiriendo sus rentas al exterior y a países no cooperantes con baja o nula tributación”.
Fernández tomó la decisión sobre el final de la semana pasada. La senadora Anabel Fernández Sagasti, una dirigente de La Cámpora muy cercana a Cristina Kirchner, le había llevado la idea de expropiar. El Presidente entendió que antes había que avanzar con un decreto de intervención para tomar posesión de la empresa de inmediato. No lo conversó con los empresarios más importantes del país, a los que recibió la semana pasada en la residencia de Olivos. “Ellos conocían mejor que yo el desastre de Vicentin”, dijo. Mantuvo el tema reservado entre los que participaron de la decisión.
En una charla con el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, definió que la persona ideal para llevar adelante la intervención era Gabriel Delgado, secretario de Agricultura durante el gobierno de Cristina Kirchner. “Es un tipo muy respetado en el sector, y la presencia de YPF es más garantía de seriedad”, comentó Fernández minutos después de los anuncios. El economista estuvo a punto de asumir como ministro de Agricultura, cargo que quedó para Luis Basterra.
Delgado será el encargado de hacer un primer balance de la situación de la empresa, con una deuda de casi $100.000 millones, buena parte con la banca nacional.
Aunque se mostró cauto durante la conferencia de prensa, el Presidente recibió informes sobre la posible comisión de maniobras irregulares de vaciamiento. Los cañones apuntan contra el expresidente del Banco Nación Javier González Fraga .
Al margen de la batalla política que se avecina, en el Gobierno creen que la intervención de Vicentin es una decisión “estratégica” que le dará al Estado nacional un lugar de peso que hasta ahora no tenía en un área clave: exportación de productos agrícolas. La posibilidad de incidir sobre los precios internos de los alimentos está sobre la mesa, pero en el Gobierno dicen que no fue una motivación para decidir la medida. Eso sí: en la Casa Rosada celebran que la intervención de la compañía, entre las cinco de mayor volumen exportador de su sector, permitirá al Estado tener un manejo mayor de la liquidación de divisas.