Fernández volvió a hablar de expropiación, ahora como “plan B”, y relativizó el banderazo

La Nación – Nota – Política – Pag. 13

Maia Jastreblansky

El Presidente advirtió que si el juez no acepta la propuesta de Perotti, volverá a su plan original con Vicentin; “es gente que está confundida”, dijo sobre las protestas de ayer
Luego de ubicar al gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, como el promotor del plan “intermedio” para buscar un acuerdo de acreedores en el marco del concurso de Vicentin, Alberto Fernández lanzó una advertencia. “Si el juez dice que no a la propuesta, solo nos queda expropiar”, dijo el Presidente ayer, muy enojado con los dueños de la cerealera, a los que había recibido en Olivos nueve días atrás.
Fernández accedió a pisar el proyecto de expropiación el viernes, al filo de los banderazos que ayer se pronunciaron en defensa de la propiedad privada. Al Gobierno no lo sorprendió que la protesta siguiera su curso, pero el Presidente dijo que quienes salieron a protestar contra la intromisión estatal estuvieron “confundidos”.
“Creo que es gente que está confundida”, dijo el jefe del Estado en Radio El Destape en alusión a las entidades agrarias y los autoconvocados. Al referirse a los dueños de Vicentin, sostuvo que la protesta avaló “a personas que tienen un nivel de cuestionamiento muy alto”.
Fernández accedió a una salida alternativa conforme creció el descontento en el campo y a medida que distintos actores políticos -incluso de sus propias filas- empujaron una opción más moderada. El Gobierno abrazó entonces una idea que no tiene su autoría, el “plan Perotti”, y se reservó la vía de la expropiación como un drástico “plan B”.
Es así como ahora el Gobierno se mantendrá en el marco del concurso de acreedores que tramita el juez civil y comercial de Reconquista Fabián Lorenzini. La provincia de Santa Fe le solicitó al juez un nuevo pedido de intervención con Gabriel Delgado -el elegido de Fernández-, aunque esta vez sin forzarlo vía DNU. Con un nuevo marco de negociación, se buscará un acuerdo de acreedores, sin la expropiación que causó rechazo social.
El objetivo de Fernández ahora es crear una sociedad público-privada, con participación mayoritaria del Estado nacional y sin los actuales dueños de Vicentin.
Fernández lo dejó en claro ayer cuando manifestó: “El propósito nuestro es que el Estado tenga la mayoría accionaria y se haga cargo de la empresa. Entre lo que tienen los bancos, lo que deben a los productores y lo que podemos acceder comprando parte de las acciones con YPF, podemos llegar a más del 50%. El objetivo es controlar la empresa”.
La Casa Rosada espera que el juez de Reconquista resuelva pronto un pedido que fue hecho en conjunto por la provincia y la Nación. Lorenzini le había propinado un revés a la Casa Rosada cuando apartó a los interventores designados vía DNU. Ayer el Presidente salió al cruce del magistrado. “Al juez hay que explicarle que los DNU son leyes y no la voluntad del Ejecutivo”, sostuvo. Y reforzó el mensaje: “Valoro enormemente el esfuerzo de Perotti y espero que el juez nos dé la derecha”.
Protestas En el entorno de Fernández ayer aseguraban que quienes se plegaron al banderazo no vieron la película completa del asunto Vicentin.
“La gente protestó por la supuesta intromisión del Estado cuando los propios dueños de Vicentin nos pidieron en Olivos la ayuda estatal”, dijo a la nación un alto funcionario que trabaja palmo a palmo con el Presidente. Y agregó: “La gente no entiende que los dueños de la empresa habían pedido que el Estado actúe porque la confianza estaba dañada y la empresa, perdida”.
Fue en esa misma línea que ayer Fernández dijo, con cierto encono, que no le preocupaba el banderazo. “Creo que esta gente está confundida”, dijo.
En las últimas horas, desde que el Gobierno decidió pisar el plan de la expropiación y hacer un replanteo, en Olivos comenzaron a machacar con que fueron los dueños de Vicentin los que salieron a buscar el auxilio del Estado, y no al revés.
“El que pidió la intervención del Estado se llama (Sergio) Nardelli, el directivo que condujo todos estos años Vicentin”, dijo ayer Fernández al revelar un aspecto privado de la charla con el CEO de la cerealera.
Un ministro al tanto de las tratativas por Vicentin, en diálogo con la nación, ayer hizo una lectura política. “No hay, ni hubo ninguna lesión sobre ningún derecho. Así que el banderazo solo se explica por una motivación partidaria”, señaló el funcionario.
Y remató: “Hay una cuestión política antiperonista. No puede ser otra cosa, porque no existe ninguna lesión de derechos. Hasta acá los únicos damnificados por el problema de Vicentin son los clientes de la banca pública y los productores que no cobran. No hay banderazo por ellos”.
El Gobierno buscó relativizar las protestas. En rigor, había tomado nota antes, cuando recalculó su ruta al reconocer que no pudo cosechar el consenso político necesario para avanzar con una expropiación.