El gasto aumentó 96,8% en mayo y los ingresos fiscales se hunden por la pandemia

La Nación – Nota – Economía – Pag. 1
Francisco Jueguen

Crisis. Los recursos subieron solo 2,4% y el déficit se cubrió con emisión monetaria; la actividad de la industria bajó 30,5% en abril, según la UIA; es la mayor caída desde 1994
La crisis por la pandemia del coronavirus y la cuarentena obligatoria, sumada a la profundización de la tendencia previa a la aparición del virus, fue demasiado para las finanzas del Estado.
El gasto público –que contabiliza los programas claves para sostener empresas y personas– aumentó 96,8% (prácticamente se duplicó en mayo respecto de 2019), muy por encima de los ingresos, que apenas se movieron 2,4%, según cifras del Ministerio de Economía. Con muy poco financiamiento, el déficit se cubrió con emisión monetaria.
En tanto, un estudio de la Unión Industrial Argentina (UIA) ratificó ayer un dato que había difundido el Indec. La actividad industrial cayó 30% en abril respecto del mismo mes del año pasado, el desplome más importante desde que comenzaron a publicarse los indicadores, en 1994. De acuerdo con los datos oficiales, el sector público nacional (SPN) registró en mayo un resultado primario deficitario de $251.287 millones. El pago de intereses de la deuda pública ascendió a $56.932 millones, lo que derivó en un resultado financiero deficitario en $308.219 millones.
La información oficial confirma la tendencia que comenzaron a mostrar esas variables desde el arranque del año, cuando el Gobierno apretó el acelerador del gasto, que había moderado la gestión de Mauricio Macri. Esa decisión del gobierno de Alberto Fernández se mantiene en el marco de la renegociación por la reestructuración de la deuda –con el país fuera del mercado voluntario–, o sea, sin financiamiento.
Tampoco hay ahorro, pese a la mayor presión fiscal por el alza de las retenciones. Todo en medio de una fuerte emisión monetaria impulsada por el Banco Central (BCRA).
Dentro del crecimiento del gasto, aparecen los programas para solventar a las empresas y a los trabajadores de menores recursos en medio de la cuarentena, principalmente el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y el programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP).
La Secretaría de Hacienda, que conduce Raúl Rigo, informó que los ingresos totales sumaron $328.120 millones en el mes. “Este comportamiento de los recursos está explicado por los efectos contractivos del ASPO (aislamiento obligatorio) sobre los volúmenes de producciónconsumoinversión y comercio exterior”, describieron las autoridades.
Los ingresos tributarios retrocedieron 3,3% respecto de mayo del año pasado, con una caída de 36,2% de los derechos de exportación (las retenciones), de 7,9% de la recaudación de IVA –neto de reintegros– y de 5,1% del impuesto sobre los débitos y créditos (impuesto al cheque). En tanto, los ingresos tributarios fueron impulsados por la recaudación de Bienes Personales, que ascendió a $2705 millones (+1191%); el impuesto PAIS, de $6774 millones, y los aportes y contribuciones a la seguridad social, que crecieron 12,3% interanual.
La caída de 53,7% interanual en las rentas de la propiedad “está explicada por la suspensión de las rentas de la Anses cobradas al sector privado vía créditos Anses”.
En cuanto a los recursos de capital, el salto de $8263 millones con relación al año pasado corresponde mayormente “a transferencias con destino a la Anses para el financiamiento del programa de Reparación Histórica”, según especificaron en Hacienda.
Por otro lado, el gasto primario llegó a $579.507 millones. “Esta dinámica responde a las medidas implementadas por el Poder Ejecutivo Nacional para sostener los ingresos de las familias, sostener el empleo y la producción y compensar la caída de recaudación de las administraciones provinciales”, indicó Economía, y agregó: “Consecuentemente, el impulso del gasto primario está explicado casi en su totalidad por las transferencias corrientes, las prestaciones a la seguridad social y la inversión pública de capital”.

Con relación a las transferencias corrientes, el 75% corresponde al IFE y al programa ATP. “Ambos explican erogaciones por casi $80.000 millones”, precisó Economía. “En la misma línea, el programa Alimentar registró un incremento interanual de $8545,6 millones y las asignaciones en materia de apoyo al empleo aumentaron aproximadamente $2000 millones”, dijeron, y completaron que “en el marco de la emergencia sanitaria”, en mayo se financiaron erogaciones de la Superintendencia de Salud y del PAMI por casi $12.000 millones.
Las transferencias a provincias alcanzaron los $53.327 millones, explicados por Aportes del Tesoro Nacional (ATN) por casi $11.000 millones, refuerzos alimentarios a comedores y sanitarios a hospitales provinciales por casi $4500 millones y erogaciones por $3800 millones “destinadas a reforzar las cajas previsionales provinciales no transferidas al SIPA”.
Las prestaciones a la seguridad social totalizaron $193.767 millones, lo que marcó un crecimiento de 43,4% producto de lo establecido en el decreto Nº 163/2020. El gasto de capital registró un avance en torno al 30% interanual “explicado por las transferencias de capital”. Según Economía, Aysa ejecutó obras de inversión por más de $6000 millones y se destinaron $1000 millones para la construcción de hospitales modulares. Además, la inversión real directa subió 22% interanual.
“Está más que claro que hay un piso de 5,5% de déficit primario para este 2020”, afirmó el economista Gabriel Caamaño Gómez. “Vale recordar que el primer semestre tiende a ser superavitario y es el segundo el deficitario. Sobre todo el último trimestre”, dijo.
“¿Por qué crece tan fuerte el déficit primario? Porque sube el gasto primario mientras cae la actividad.
¿Por qué sube el gasto primario? Por suba de gasto social, el que más pesa; por medidas de soporte; por suba de transferencias a las provincias, que no pueden emitir y a las que también se les caen sus recaudaciones; por suba de subsidios y tarifas congeladas hace más de una año”, explicó el especialista.
“Es un persistente deterioro fiscal.
Por un lado, es lógico que con la recuperación de la actividad, las recaudaciones provinciales se recuperen y, en consecuencia, la parte del deterioro explicada por las transferencias a las provincias sea transitoria. No pasa lo mismo con el gasto social. Hay una parte de los beneficios y compensaciones que va a mostrar mayor persistencia, sobre todo yendo hacia un año electoral y con una recuperación que será más lenta”, dijo Caamaño Gómez.
Más allá de las finanzas, la economía real se desplomó. De acuerdo a datos de la UIA, la actividad industrial registró una caída de 30,6% interanual en abril y de -17,1% mensual en la medición desestacionalizada.
Es la caída más aguda de la serie (que inicia en 1994) y el nivel de producción fue el más bajo desde febrero de 2003. En el primer cuatrimestre del 2020 se acumuló una baja de 11,5% respecto a igual período de2019.
Las exportaciones de origen industrial retrocedieron 58% en abril.
En cambio, los despachos externos de manufacturas agropecuarias solo descendieron un 2,7%.