Aunque genera dudas, renovarían el congelamiento de precios

La Nación – Nota – Economía – Pag. 20
Alfredo Sainz

Más de 2300 productos mantienen sus precios sin cambios desde marzo; se espera una nueva prórroga
Hoy vence el congelamiento para los más de 2300 productos de la canasta básica que mantienen sus precios fijos desde principios de marzo y todo indica que el Gobierno anunciará una nueva prórroga. El gran interrogante es si la Secretaría de Comercio aceptará o no una suba puntual en los productos más sensibles a la devaluación.
A la espera de una decisión oficial, son cada vez más los empresarios que, en forma más o menos velada, se pronunciaron contra el congelamiento y reclaman que se les autorice algún tipo de aumento. Más allá de
estas críticas, el congelamiento que busca prorrogar el Gobierno tiene cuatro frentes abiertos que ponen en duda su capacidad de cumplimiento por parte de todos los jugadores.
• Aumentos en puerta. El primer desafío que enfrentan la secretaria Paula Español y su equipo es una virtual rebeldía de las empresas fabricantes. En las últimas dos semanas las grandes cadenas de supermercados empezaron a recibir nuevas listas de precios con subas que llegan hasta el 30%.
La ola de aumentos es liderada por las grandes empresas proveedoras de los principales rubros de alimentos. “Solo en la última semana nosotros recibimos 56 nuevas listas de precios en los productos de almacén y 15 de proveedores de perecederos. Las empresas que están más
activas son algunos frigoríficos y los proveedores más grandes, de Molinos a Arcor o Danone”, explicaron en una cadena de supermercados.
Al menos por ahora, los grandes supermercados tienen las espaldas suficientes para no aceptar las listas de precios, pero el panorama es diferente en otros canales como mayoristas, autoservicios chinos y negocios de cercanía.
• Peligro de desabastecimiento. En los últimos días en Carrefour aparecieron unos carteles invitando a los clientes “a llevar la cantidad adecuada” en categorías críticas debido a que “la disponibilidad de algunos productos puede verse afectada”.
Con menos eufemismos, en otra cadena explican los faltantes en forma más directa. “Como no les aceptamos las listas de precios con
aumentos muchos proveedores decidieron cuotificarnos las entregas, repitiendo los volúmenes del año pasado”, explicó un supermercadista. • Una explosión de lanzamientos. En su libro Todo precio es político, el actual ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires, Augusto Costa, hace un suerte de balance de su paso por la Secretaría de Comercio en tiempos de Axel Kicillof como ministro de Economía.
Con humor, Costa recuerda sus peleas con las empresas de alimentos que le querían “colar” aumentos de precios encubiertos a través del lanzamiento de un nuevo producto. Con algunas variaciones, la estrategia se repetía sin importar el rubro. Una empresa que tenía un producto con el precio congelado lanzaba una nueva presentación con un cambio
pequeño en la fórmula. La clave era que el lanzamiento tuviera un valor más alto y de un día para el otro la presentación original que mantenía su precio congelado era cada vez más difícil de encontrar.
La historia se está repitiendo ahora y cualquier consumidor atento puede descubrir cómo en medio de la cuarentena algunas empresas vieron la oportunidad para lanzar productos nuevos.
• Adiós a las ofertas. Un efecto indirecto del congelamiento de precios es que muchas empresas decidieron renegociar las condiciones comerciales con sus grandes clientes. En el medio desaparecieron las bonificaciones que les otorgaban a los grandes supermercados y que eran la base sobre la cual se acordaban las promociones de los fines de semana.