Un respirador que pueden usar dos personas

Página 12 – Nota – Sociedad – Pag. 19

Pablo Esteban

Se trata de un sistema de válvulas que asegura la ventilación dual. Podría ser clave para combatir la pandemia en caso de que se produzca un pico de contagios.
“Nuestra tecnología es una herramienta de la que puede disponer el Estado para crear una política de stock de respiradores sin la necesidad de fabricarlos de manera masiva. Si hay pico, los respiradores podrían servir para oxigenar a más de una persona”, señala Guillermo Artana, doctor en ingeniería, Investigador del Conicet, director del Laboratorio de Fluidodinámica de la UBA y referente del proyecto. En tiempo record, él y su equipo fabricaron una tecnología que podría ser clave en el combate de la pandemia. –¿Cómo surgió la idea? –En marzo comenzaban las noticias sobre un pico inminente que, entre otras cosas, llevaría a un problema en el stock de los respiradores. Nuestro objetivo era ofrecer una solución paliativa a esa posible situación de emergencia. Afortunadamente, como todos observamos, el pico se fue desplazando y eso nos dio un tiempo extra. Hoy la situación en las terapias intensivas está relativamente calma y el Gobierno hizo lo correcto al apoyar la producción de respiradores en Argentina. Nuestra contribución permitirá ejecutar una política de stock un poco más racional. –¿En qué sentido? –Cuando las terapias intensivas se ven desbordadas y los respiradores no alcanzan para todos, es fundamental contar con una tecnología alternativa que les permita a los médicos salir del paso hasta que el sistema de salud vuelva a estabilizarse. En 2006 ya habíamos pensado que sería posible bifurcar la salida de los respiradores para conectar a dos pacientes al mismo tiempo. Sin embargo, veíamos algunos problemas: se requería que las dos personas fueran relativamente parecidas en peso, contextura física y estado pulmonar. –El principal temor durante la pandemia es que en Argentina ocurra lo mismo que en Italia: médicos que se enfrentan a la situación de elegir a quién colocar el respirador. –Bélgica estableció un sistema de puntajes. A los adultos mayores de los geriátricos que están en peores condiciones de salud les ofrecen cuidados menores pero no acceden al respirador. Eso trae, por supuesto, una serie de dilemas éticos muy complejos. –¿En qué consiste este respirador dual? –Son antirretornos y reguladores que actúan sobre las presiones (“pico” y “residual”) que se ejercen durante el proceso de respiración. Este sistema que proponemos prevé que los dos pacientes respiren al mismo ritmo, es decir, con igual frecuencia (en el caso en que estén sedados no habría problemas). En caso de ser necesario, también podría servir para cuatro. –Podría emplearse en caso de que se necesiten más respiradores de los existentes. –Supongamos una situación hipotética en la que necesitamos mil respiradores y solo tenemos 200. No se podrían fabricar esos 800 que faltan, primero, porque no daría el tiempo y, segundo, porque luego de la crisis la tecnología quedaría ociosa durante mucho tiempo. Nuestro dispositivo le brinda una herramienta más al Gobierno que permite una mayor flexibilidad logística. El sistema de válvulas podría cobrar protagonismo en estos escenarios en que se vuelve fundamental actuar rápido y se complica el acceso a los recursos más caros. –¿Estarían en condiciones de escalar este producto? –Nosotros buscamos que el armado final utilizara –casi en un ciento por ciento– componentes que ya estuvieran aprobados por Anmat para conseguir su visto bueno más rápido. La UBA nos pidió un número reducido de ejemplares para utilizar en sus hospitales y, por el momento, pensamos en fabricarlos de manera casera con ayuda de compañeros de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (UBA). Hay muchas empresas en el país que tienen tradición de trabajo con estos insumos y podrían hacerlo sin ningún problema. Solo se requiere de alguna compañía que ensamble en un sitio limpio y seguro. La tecnología está validada, ya hicimos las pruebas durante el último mes; para ello, contamos con el apoyo de la gente del INTI, de institutos del Conicet especializados en métodos computacionales, y de la Facultad de Veterinaria (UBA). –¿Por qué de Veterinaria? –Porque las pruebas para validar el prototipo las hicimos en cerdos (sanos y con problemas pulmonares como los que causa la covid-19) y nos ayudaron muchísimo en la parte clínica. Por otro lado, empleamos pulmones artificiales así como también comprobamos el funcionamiento del dispositivo en los simuladores de la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires que, probablemente, sean los más modernos de Argentina.