Por la paralización de las obras, peligran 100.000 puestos en la construcción

Clarín – Nota – El País – Pag. 26

Carlos Galván

El Gobierno sigue el tema con atención. Katopodis y Bielsa tuvieron encuentros con la UOCRA y la cámara empresaria. Hablaron de líneas de créditos blandos para pagar salarios.
Por el freno casi total en la economía por el coronavirus y la cuarentena, en la construcción empezaron a encenderse las luces de alarma. Temen que por la paralización total de las obras privadas y gran parte de la pública, se produzca “una ola de despi dos masivo” en el sector. Fuentes sindicales hablan de un “desenlace fatal” con la posible pérdida de unos 100.000 puestos de trabajo en la actividad ya en los próximos dos meses.
A comienzos de este mes la construcción empleaba alrededor de 320.000 trabajadores. Según fuentes empresarias y sindicales, la actividad lleva 22 meses de caida continua y 47.000 puestos de trabajo perdidos entre noviembre y febrero.
Ayer, la Cámara Argentina de la Construcción y la UOCRA mantuvieron un encuentro virtual -una teleconferencia con el programa Zoomcon los ministros de Obras Públicas de la Nación, Gabriel Katopodis, y la de Hábitat, María Eugenia Bielsa.
Ya el jueves de la semana pasada, horas antes de que se decretara la cuarentena en todo el país, el titular de la UOCRA, Gerardo Martínez, y el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), Iván Szczech, habían estados reunidos con ambos ministros y el jefe de Gabinete Santiago Cafiero.
En criollo: antes mismo de la cuarentena el gremio y la cámara patronal ya habían llevado a la Casa Rosada el alerta de que el cuadro de situación en la actividad era “desesperante”, sobre todo por la falta de pagos a las empresas por parte del Estado. Todo empeoró con la cuarentena.
Diferente a otras actividades, la de la construcción es temporal. Más allá de que un albañil tenga continuidad laboral, sale de una obra que concluye para arrancar en otra que se inicia.
No existen las indemnizaciones cuando se termina el trabajo.
Los operarios tienen un régimen especial por el que aportan todos los meses a un fondo de desempleo.
Mientras trabajan, el empleador deposita en el “Fondo de Cese Laboral” el 12% del salario mensualmente durante el primer año de la relación laboral y el 8% a partir del segundo año.
Los trabajadores de la construcción cobran por quincena y tienen una bonificación del 20% en caso de asistencia perfecta más algún extra dependiendo de la actividad, por ejemplo si se trabaja con hormigón.
En las reuniones virtuales de ayer con los ministros, se acordó la conformación de una mesa de trabajo entre el Gobierno, la Cámara de la Construcción y la UOCRA.
De lo que se conversó ayer, Katopodis se comprometió a avanzar en una resolución que permita exceptuar de la cuarentena a los proveedores de materiales y logística para obras públicas. También a habilitar el traslado de los obreros. Por pedido de la UOCRA, se aplicará un estricto protocolo de seguridad en las obras.
Katopodis, además, habló con el titular del Banco Central, Miguel Pesce, sobre la posibilidad de que las constructoras puedan acceder a las líneas de creditos blandos que se anunciaron para las pymes.
Del lado empresario reclamaron que se permita dejar de pagar las ART ya que al estar paralizadas las obras no hay riesgo para los trabajadores.
Pero en eso no encontraron eco.
Tampoco en bajar un porcentaje de los salarios con el argumento de la inactividad por la cuarentena. La UOCRA rechazó el pedido, aunque quedó claro que los trabajadores no cobrarán el 20% extra por presentismo.
Katopodis dijo anoche a Clarín que su cartera avanza a todo lo que da para lograr en los próximos días que todos los tramites para obras, desde certificaciones hasta pagos, sean completamente digitales.
Según el sector empresario, hubo un compromiso oficial de pagar de forma inminente toda la deuda que queda de 2019 por obra pública.
“El objetivo central de estas medidas que estamos hablando es cuidar los puestos de trabajo”, apuntó anoche a Clarín Iván Szczech.

Levantando paredes. Por la cuarentena se pararon todos los emprendimientos privados y gran parte de los públicos. La construcción viene de 22 meses de caída continua.