La inflación se desaceleró al 2,3% en enero, pero el regreso del IVA disparó los alimentos un 4,7%

BAE – Nota – Economía y Finanzas – Pag. 2
Juan Strasnoy Peyre

Ayudaron el congelamiento de tarifas, el dólar en calma y los remedios
El índice de precios al consumidor (IPC) de enero generó sorpresas. Ayudada por la baja en los medicamentos, el congelamiento de las tarifas y el cepo cambiario, la inflación mensual fue del 2,3%, el dato más baja desde julio, y se ubicó más de un punto por debajo del 3,5% estimado por el promedio de las consultoras que sondea el Banco Central.
Como contracara, los alimentos -el rubro con mayor impacto en los sectores más empobrecidos- se dispararon 4,7% tras la reinstalación del IVA para los productos de la canasta básica alimentaria que Mauricio Macri había eliminado en medio de la corrida y la campaña electoral.
El dato del primer mes completo de gestión de Alberto Fernández una importante desaceleración contra el 3,7% de diciembre y el 4,3% de noviembre. Con todo, la inflación interanual marcó todavía muy elevado 52,9% ante el fuerte arrastre que dejó el IPC de 53,8% de 2019, el más alto desde la salida de la híper en 1991.
La desaceleración respondió varios factores. Por un lado, la estabilidad del dólar mayorista y minorista en el marco del cepo hard, que pone un tope de compra mensual de USD200 para las personas físicas, prohibe a las empresas la adquisición para atesoramiento e impone un recargo del 30% a las operaciones en divisas. Justamente las devaluaciones fueron la principal causa de la inflación de los últimos dos años. También pesó el congelamiento de las tarifas de gas y luz por 180 días y las de transporte por 120 días, que hizo que los precios regulados subieran apenas 1,1%.
Por otro lado, la baja del 8% en los medicamentos que acordaron a fines de diciembre el Ejecutivo y las empresas farmacéuticas hizo que el rubro Salud bajara 2% mensual.
El otro segmento que registró una baja, en este caso del 1,3%, fue Equipamiento y mantenimiento del hogar debido a que “los precios de diciembre, a diferencia de enero, incluyeron la asignación extraordinaria y no remunerativa para trabajadores de casas particulares”, explicó el Indec.
Elypsis destacó que el dato es positivo “sobre todo por ser enero un mes de incidencia en la formación de expectativas” aunque fue influenciado por esos dos eventos “que elevaron el IPC de diciembre en 0,3% y sin ellos, la inflación de enero habría sido 2,9%”. A raíz de eso, la firma planteó que no proyecta una desaceleración de similar magnitud para los próximos meses.
Algo similar ocurrió con el capítulo Vivienda, agua, electricidad y combustibles, que aumentó 0,6% gracias, además de al congelamiento tarifario, a una baja en las expensas ya que en diciembre estas habían sentido el impacto de una bonificación anual del 20% en el salario de los encargados de edificios.
La mayor suba se dio en Recreación y cultura, con el 5%. Al igual que Restaurantes y hoteles (4,2%), este incremento estuvo asociado a los factores estacionales de la temporada alta de las vacaciones de verano.
La siguió el capítulo con mayor incidencia en el IPC, Alimentos y bebidas no alcohólicas, que se aceleró con fuerza: pasó del 3,1% en diciembre al 4,7% en enero.
La causa principal fue la reinstauración del IVA a los productos eximidos. Se destacan los aumentos en azúcar (14,7%), carne picada (13,5%), asado (11%), yerba (9,8%), aceite de girasol (8,7%) y leche fresca (7,9%).
La vuelta de las primeras marcas a Precios Cuidados moderó las subas de gaseosas (1,6%) y leche en polvo (0,6%), entre otros bienes, pero no alcanzó a compensar el impacto de los otros productos.

Dos eventos elevaron el IPC de diciembre 0,3%, sin los cuales el mes pasado habría dado 2,9%