Guzmán adelantó en el Congreso que se llegará al equilibrio fiscal recién en 2023

Clarín – Nota – Tema del Día – Pag. 3

Jazmín Bullorini

El ministro habló durante una hora en Diputados. Criticó al macrismo por al aumento de la deuda y también al FMI y a los bonistas. Explicó por qué este año no puede bajarse el déficit
En el día en que la misión del FMI llegó a Argentina, el ministro de Economía, Martín Guzmán, expuso ante el pleno de la Cámara de Diputados.
Lanzó críticas contra el Fondo (“es responsable por la crisis de deuda”), los acreedores (“el Gobierno no va a permitir que fondos de inversión extranjeros marquen la pauta de la política macroeconómica”) y adelantó que “no se está planteando una reducción del déficit fiscal primario para 2020”. Según el ministro, la Argentina alcanzaría el equilibrio fiscal en 2023, al final del mandato de Alberto Fernández.
En tono pausado y sin alzar la voz, el funcionario habló durante una hora.
En ningún momento nombró a Mauricio Macri ni a los funcionarios del gobierno de Cambiemos.
Aunque deslizó fuertes críticas “al modelo anterior”, evitó confrontaciones o chicanas y en reiteradas oportunidades agradeció a las fuerzas políticas por haber acompañado la Ley de sostenibilidad de la deuda.
Llegó acompañado por un scrum de ministros y funcionarios. Entre ellos, Daniel Arroyo (Desarrollo Social), Claudio Moroni (Trabajo), Matías Kulfas (Producción), Roberto Salvarezza (Ciencia, Tecnología), Mercedes Marcó del Pont (AFIP), Cecilia Todesca (vice jefa de Gabinete) y Fernando Navarro (secretario de relaciones políticas y parlamentarias).
Desde las bandejas del recinto siguieron su discurso intendentes, sindicalistas –entre ellos Hugo Moyano y Héctor Daer- y empresarios, como José Urtubey (UIA), Cristiano Ratazzi (FIAT) y Jorge Brito (Banco Macro).
En el arranque, Guzmán planteó que “el país padece una carga de deuda insostenible”, que “es consecuencia del colapso de un esquema económico que generó optimismo en los mercados pero que estuvo lejos del éxito” y no generó “inversión productiva”.
“Hay voluntad firme de pagar la deuda. El problema es que no hay capacidad para hacerlo. Para poder pagar, Argentina tiene que crecer y para poder crecer se tiene que quitar de encima el peso de una deuda que asfixia”, sentenció y denunció que todas las partes tienen culpas: “El FMI también es responsable por la crisis económica y de deuda que vive Argentina.
El Fondo realizó el préstamo más grande en su historia, y no se utilizó para aumentar la capacidad productiva del país. Se usó para pagar deudas y financiar la salida de capitales”.
Si bien no dio definiciones sobre las negociaciones que está llevando adelante con el organismo internacional, reconoció que “ha habido discusiones sobre el programa macroeconómico” pero celebró la llegada de Kristalina Georgieva. “El cambio de conducción del FMI ha sido en cierta medida refrescante pero queda camino por recorrer.
Se viene trabajando en forma muy constructiva. En cada reunión se hacen progresos y hay un creciente entendimiento mutuo”, afirmó.
En el frente interno dijo que hacer proyecciones económicas no sería “realista”, sin embargo, se animó a dar algunas pocas definiciones sobre el futuro.
“Buscamos equilibrar cuentas pero en lo inmediato necesitamos espacio para las políticas expansivas que pensamos tener. Por lo tanto no se está planteando una reducción del déficit primario en 2020”, planteó y más tarde señaló que “la austeridad fiscal (del gobierno de Cambiemos) generó caída de actividad”.
En ese sentido, barajó distintos escenarios.
“Uno alcanzable implica alcanzar el equilibrio fiscal en 2023 y converger, unos años después, a un superávit fiscal primario de entre 0.6 % y 0.8% del producto bruto interno”, señaló, sin especificar de qué manera se lograría ese crecimiento.
“Otro escenario, que implicaría revertir las políticas que buscaron generar un efecto sobre la oferta y pero no lograron que la oferta suba y debilitaron el fisco, permitiría -con una economía creciendo en la plataforma del 2% y con exportaciones sentándose entre el 4 y 5% de crecimiento- alcanzar equilibro fiscal en 2022. En 2026 habría superávit fiscal de 1 punto y al año siguiente del 1.2 %”, agregó.
Reconoció que los números no son “positivos” pero, dijo, son “realistas”.
“Está claro, con estos números, que va a haber frustración por parte de los bonistas, pero nos tenemos que sentar sobre la base del realismo, para que no sea una pérdida para todas las partes”, advirtió.
Además, se refirió a la reciente postergación del pago del bono AF20 y consideró que “no representa al resto de la deuda en pesos”. “Tomamos la decisión consistente con nuestro programa macroeconómico. Ese bono se emitió en 2018 en un contexto de evidente insostenibilidad y se suscribió el 97% en dólares. Decidimos encapsular ese bono y tratarlo como algo distinto al resto de deuda en pesos”, detalló y remató: “Una parte importante la tienen los mismos tenedores de moneda extranjera. No vamos a permitir que fondos de inversión extranjeros marquen la pauta de la política macroeconómica”. Con esa frase se llevó los primeros aplausos.
Guzmán había empezado su discurso brindando una catarata de datos sobre la gestión de Macri, aunque sin nombrarlo. “En los últimos 2 años, 465 mil argentinos entraron en la indigencia.
Entre 2017 y 2019 la pobreza aumento del 28 % al 35.3%. Más de 2 millones de personas cayeron en la línea de pobreza en los últimos 2 años.
La desocupación paso de 6.5% en 2015 a 10% en 2019. La inflación fue del 52.9 % en 2019. La deuda pública bruta pasó del 6 % del PBI en 2015 a 88, 9% del PBI en 2019”, enumeró.
Desde Juntos por el Cambio, en disconformidad con la metodología planteada para la exposición decidió no hacer uno de la palabra en el recinto, y más tarde dieron una conferencia de prensa en la que criticaron la “imparcialidad” en el revisionismo que hizo el ministro.

Exposición. Martín Guzmán habló en tono pausado durtante una hora, nunca nombró a Macri ni a ninguno de sus funcionarios, aunque deslizó fuertes críticas al gobierno anterior.

Martín Guzmán
“No vamos a permitir que fondos de inversión extranjeros marquen la pauta de la política macroeconómica”
“El país padece una carga de deuda insostenible que, de no resolverse, profundizaría el descalabro”