Valor agregado y sustitución de importaciones, las consignas de Kulfas

Francisco Jueguen

El proyecto de solidaridad social y reactivación productiva contiene sin dudas el ADN de Matías Kulfas, el economista más cercano a Alberto Fernández. Su firma se destaca, pese a que fue edificado conjuntamente con Martín Guzmán y Cecilia Todesca.

En ese instrumento, confían cerca del Kulfas, aparecen algunos rasgos de su filosofía, principalmente la promoción del agregado de valor, la defensa de la producción nacional y una “sustitución de importaciones 4.0”. Esto implica, es claro, un Estado mucho más presente en las decisiones cotidianas.

Las retenciones son un ejemplo. El complejo oleaginoso (porotos de soja, maíz y trigo), además de los lácteos y la carne, sufrieron un aumento por decreto de las retenciones. La soja ya pagará 30%, y el maíz y el trigo, abonarán 12%. Pero en el proyecto enviado al Congreso se prevé una suba del tope legal para los derechos de exportación de ese complejo, a 33% y 15%, respectivamente.

Cerca del ministro no creen en la segmentación, pero sí en la compensación por tamaño, zona de producción y nivel de agregación de valor. Esperan que los productores y exportadores lleven sus propuestas para sentarse a negociar. Palo y diálogo. “La carne a China es una gran oportunidad”, destacan allí, y confían en agregar valor para exportar más pese a las subas de impuestos a esas exportaciones.

Todavía en ciernes vuelve a resurgir de las cenizas la vieja puja entre el campo y la industria. La segunda fue beneficiada con las retenciones pese a que pedía su eliminación. Los tres pesos por dólar que llegaron con Mauricio Macri no se tocaron el sábado pasado y quedaron licuados (por la suba del dólar), a diferencia de lo que ocurrió con los productos primarios del complejo oleaginoso.

En la Unión Industrial Argentina (UIA), con satisfacción, solo encontraron cambios sustanciales en derechos de exportación en dos medidas de tubos sin costura, algunos abonos (con hidrógeno-ortofosfato de diamonio), sellos (estampillas), ácidos grasos mo-nocarboxílicos industriales, pinturas, esculturas, grabados, antigüedades y colecciones, pigmentos de titanio, mechas de seguridad y detonadores eléctricos. La pasta química de madera de coníferas tendrá un derecho del 9%.

Algo similar ocurrió con la modificación de impuestos internos para los autos, aunque allí primó, más que la cuestión fiscal, la idea de defender la producción nacional y controlar los precios de un bien muy vinculado con el dólar.

Las tasas efectivas pueden subir el precio final de un auto por encima del 50%. Pero de todos los modelos alcanzados, solo algunas versiones de la SW4 de Toyota (producida en Zárate) caen dentro del impuesto.