Una mañana que disparó el recelo entre la empresa y los técnicos

Diego Cabot

A la gestión actual de Aerolíneas Argentinas solo le queda una tarea: tratar de tener una operación ordenada y pagar los sueldos a fin de mes. Los próximos ya habrán sido ordenados por el nuevo presidente.
Con este panorama, pues los gremios tienen poco que lograr con una medida de fuerza en el ocaso de una administración. Salvo, claro está, que le hablen a otra tribuna, al que viene.
Ayer hubo 15.000 pasajeros afectados porque faltó a su trabajo un operador de radio . La pregunta es qué sucedió. En la empresa dicen que desde hace meses el trabajador que tiene que prestar servicio en ese turno está con licencia y que lo suple otro, que si bien no es del área, tiene habilitación para operar esa radio, una suerte de ayuda desde tierra para el piloto. Si el relevo estaba previsto, ¿qué pasó ayer como para que las aeronaves se queden en tierra?
En el gremio dicen que en realidad el técnico avisó que no iba a trabajar y que la empresa no hizo los deberes como responsable de la operación. En la empresa hay otra versión: hasta ayer, la suplencia la hacía otro controlador con la anuencia del gremio de técnicos (APTA). Pero algo cambió, dicen en la línea aérea, y lo que se autorizaba hasta hace horas ya no se autoriza más. Moraleja: a primera hora de ayer no había nadie que hiciese la tarea y los pasajeros quedaron en tierra.
Varias dudas se desprenden de las acusaciones cruzadas. Si efectivamente fue un error de previsión de la empresa se asoma la precariedad de la compañía más grande de la Argentina. Si, por el contrario, lo que hay es la búsqueda de una tangente para generar efectos similares a los de un paro, aun sin hacerlo, la pregunta es a nombre de quién está el endoso de la seudomedida de fuerza.
Nadie cree que la discusión sea por aumentar la dotación de operadores, viejo reclamo del gremio. La gestión que comanda Luis Malvido ya no hará ningún movimiento de fichas, menos aún después de que el presidente electo, Alberto Fernández, dijera que se van a revisar los nombramientos.
Pero malpensados hay en todos lados. Ayer no eran pocos los que miraban la foto del líder de los pilotos, Pablo Biró, con Alberto Fernández, que, casualmente, fue después de un paro de los comandantes. Pero son solo eso, malpensados.