Galperín, en la mira: dos gremios van por Mercado Libre y Moyano quiere quedarse con el centro de distribución


Tres líderes sindicales quieren representar a los empleados del unicornio, que no tienen un solo delegado. Lo que viene con que el nuevo gobierno
Mercado Libre se convirtió en un poderoso imán de sindicalistas y dirigentes sociales. En vistas del inminente cambio de gobierno, Hugo Moyano y Armando Cavalieri intensificaron las presiones para encuadrar a los empleados de una planta logística de la plataforma electrónica. Así la firma sumó un nuevo frente al que ya tenía abierto con el bancario Sergio Palazzo, quien busca representar a los trabajadores de Mercado Pago; y el piquetero Juan Grabois, un crítico acérrimo del régimen impositivo que favorece a la firma de Marcos Galperín.
El secretario adjunto de Camioneros, Pablo Moyano, confirma que en las próximas semanas buscará dar de baja el convenio laboral firmado entre la plataforma y la Unión de Carga y Descarga en el centro de distribución del Mercado Central, en donde se aplicaron muchos de los cambios previstos en la reforma laboral de Mauricio Macri.
“Después de diciembre seguro se pedirá al Ministerio de Trabajo la anulación del acuerdo de carga  y descarga, ya que fue el Gobierno de Macri con la empresa para pagar salarios más bajos, una terrible flexibilización laboral”, asegura el número dos del gremio a iProUP.
La idea es aguardar la designación del nuevo titular del Ministerio de Trabajo, en el que suena como seguro Claudio Moroni, y una vez formalizados los cambios por Alberto Fernández retomar las gestiones para destrabar el recurso presentado ante la cartera de Producción.
El abogado del gremio, Hugo Moyano (hijo), impugnó el 5 de noviembre pasado el acuerdo entre el sindicato liderado por Daniel Vila y Mercado Libre por considerarlo “un pacto fraudulento y espurio”, a la vez que inició una denuncia penal contra el ministro Dante Sica por homologarlo en tiempo récord y de forma irregular, según denunció la agrupación.
La avanzada de los Moyano coincide con la reaparición en escena de Cavalieri, el líder de los mercantiles y un histórico rival del camionero que ahora dio vía libre a su filial de La Matanza para intervenir en la disputa. El hecho quedó reflejado en la visita al centro logístico de Mercado Libre en Villa Madero que hizo la semana pasada un grupo de delegados del Sindicato de Empleados y Obreros de Comercio y Afines Zona Oeste (SEOCA) para encuadrar a los empleados administrativos, según reveló La Nación. Una tentativa que se vio frustrada por la empresa y el gremio de la logística encabezado por Vila.
El jefe de la seccional es Julio Rubén Ledesma, un exdiputado massista que tomó iniciativa propia en vísperas del cambio de gobierno, aunque desde la cúpula gremial tampoco le pusieron trabas ante la pérdida de afiliados a manos de otros sindicatos que viene sufriendo el sindicato.
“Vamos a tener nuestros propios delegados”, dicen desde el entorno del “gitano”. Hasta ahora Cavalieri mantenía un perfil bajo desde que selló un acuerdo tácito con Galperín para representar a unos 600 empleados de los 4.600 en las oficinas de Argentina, en las que al día de hoy no hay representantes gremiales.
La movida de los mercantiles sorprendió a la gerencia de Mercado Libre. Allí, reconocen que “siempre hay diálogo” con los sindicatos que tienen encuadrados a empleados de la empresa y que “no hubo ningún reclamo (formal) de Comercio”.
Pero se tranquilizaron al constatar que por ahora no hubo ningún reclamo formal de encuadramiento. La empresa ya había advertido a principios de mes frente a la denuncia de Camioneros que “el encuadramiento de los empleados del Centro de Almacenamiento es el adecuado, ya que este convenio colectivo prevé una actividad distinta a las contempladas en otros acuerdos. En nuestro caso, se trata del soporte a operaciones realizadas bajo la modalidad de comercio electrónico”.
El convenio de carga y descarga (1591/2019) marcó un antes y después. Férreo simpatizante de la reforma laboral a la brasileña, Galperín logró un entendimiento a nivel de empresa que modifica aspectos centrales clave de la Ley de Contrato de Trabajo, como la implementación una jornada máxima de 192 horas por mes con jornadas diarias de hasta 12 horas (banco de horas), turnos rotativos y el trabajo a destajo. También contempla el fraccionamiento de las vacaciones y su goce en cualquier época del año; polivalencia o multifunción; suspensiones con pago del 50% y limitaciones al derecho de huelga.
Además de Moyano y Cavalieri, el dueño de Mercado Libre tiene otros frentes que atender por estas horas. Si bien el sector ecommerce viene de registrar un incremento de su facturación del 64% en el último Cybermonday, el último balance de la empresa arrojó una pérdida de casi u$s150 millones en el tercer trimestre de este año debido a las inversiones destinadas a tecnología, logística y marketing. El rojo no fue compensado por el crecimiento de un 90% del volumen de pagos de MercadoPago, el brazo financiero de Galperín.
Esa empresa justamente es la que está en la mira del bancario Sergio Palazzo, quien se enfrentó abiertamente con el CEO de Mercado Libre para encuadrar a los 10.000 trabajadores de las plataformas bancarias. El sindicalista cercano a Alberto Fernández y Cristina Kirchner había sido invitado por la Cámara Argentina de Fintech a una reunión con Galperín a principios de noviembre, según reveló iProfesional, para limar asperezas, pero Palazzo dejó en suspenso la cita luego del almuerzo que mantuvo con Fernández semanas atrás.
Ahora el gremio bancario está envuelto en la disputa que se libra por estos momentos en el ámbito sindical por la obtención de cargos y la definición de las políticas en áreas estratégicas del Ministerio de Trabajo, Desarrollo Social, Transporte, Salud y la banca pública.
Esa puja silenciosa por lugares de influencia podría tener consecuencias para las finanzas digitales, cuyos CEO están preocupados por la posibilidad de que Miguel Pesce, el probable titular del BCRA, avance en la regulación de un sector que creció con fuerza durante el macrismo alentado por la falta de crédito y los beneficios fiscales.
El gremialista es hoy uno de los principales impulsores de que haya “nuevas reglas” para las fintech, una postura respaldada por los bancos privados de capital nacional nucleados en ADEBA.
“Cabe a los sectores beneficiados por las irresponsables decisiones del que fue su gobierno hacerse cargo y responder en la medida de sus abultadas rentas. En primer lugar quienes hicieron en negocio en abierto conflicto de intereses por el que deben responder a la Justicia”, advirtió la semana pasada en una declaración la Corriente Federal de Trabajadores encabezada por Palazzzo.
Atento al nuevo escenario político, Galperín fue de los primeros empresarios de alto perfil en reunirse con Fernández después de las PASO y en felicitarlo vía Twitter luego de su triunfo en las elecciones del 27 de octubre.
Una de sus preocupaciones ahora es el inminente cambio en el régimen impositivo, por lo que semanas atrás sugirió en una entrevista con Perfil -como lo hizo en otras ocasiones- la posibilidad de mudar la sede central de su empresa a otro país ante un eventual cambio del impuesto a los bienes personales.
Del otro lado, la CGT y los movimientos sociales buscan aprovechar el marco del pacto social impulsado por el presidente electo para fijar nuevos impuestos al sector privado. Y uno de los blancos predilectos es el dueño del principal unicornio argentino, que es visualizado como uno de los principales beneficiarios del macrismo.
“Quisiera debatir ideas, debatir los impuestos que no paga Galperin sin que me diga vago y sin que yo le tenga que decir contrabandista”, sostuvo semanas atrás el dirigente de la CTEP, Juan Grabois, en declaraciones radiales.
El referente social presentó la semana pasada su programa de gobierno junto a Máximo Kirchner en la Facultad de Medicina, cita en la que planteó la necesidad de estimular la “redistribución de la riqueza” y la “democracia económica”.
En su entorno todavía mastican con bronca la medida dispuesta por la ANSES que habilitó el pago millonario de planes sociales con la billetera virtual de Mercado Pago. Para Grabois, esa decisión fue una “privatización” del sistema de pago que, en su opinión, podía canalizarse mediante un servicio similar que ofrece el Banco Nación.
Pero en su entorno también buscan “rever las ventajas impositivas que de mínima ya no necesita” Mercado Libre. La idea de Grabois es que para reducir la pobreza, quienes más ganaron tienen que “ceder”.
“Y ese 1% no quiere ceder, ni blanquear la guita, ni pagar más impuestos”, sostuvo el líder territorial semanas atrás. “Hay que sacar exenciones impositivas injustificadas, como las que tiene Galperin, el tipo más rico del país que tiene la plata en un paraíso fiscal y tiene el 70% del impuesto a las ganancias subsidiado por el conjunto de la población”, agregó.
En mayo pasado, Grabois había presentado junto al Observatorio de Coyuntura Económica y Políticas Públicas (OCEPP) un informe en el que acusaba a Mercado Libre de cobrar cada vez más comisiones a los vendedores en “un abuso de posición dominante” y de tener un “encuadre legal inadecuado” dentro de la Ley de Promoción del Software que lo favorecía en términos impositivos. Y en julio, el CEO de Mercado Libre le respondió por Twitter: “Tal vez, algún día, también se te ocurra laburar!”. Ese es otro de los tantos frentes de conflicto que deberá atender Galperín después del 10 de diciembre.