Con un piso del 5%, el aumento de naftas presionará sobre la inflación

Carlos Boyadjian Santiago Spaltro

Se aplicará desde el domingo 1° y es impulsado por la suba de impuestos y de los biocombustibles que se utilizan en el corte de naftas y gasoil. El nuevo salto es considerado insuficiente por las petroleras
El Gobierno sostiene la necesidad subir los impuestos internos para no perder recursos

Desde el 1° de diciembre regirán los nuevos valores de los combustibles en surtidores, que tendrían un aumento promedio del 5% o 6%, según trascendió hasta el momento.
Así se incrementarán los precios de naftas y del diesel por segunda vez desde que se quebró el congelamiento dispuesto tras las PASO.
Dos factores motivan este nuevo salto, que según las petroleras no supone una mejora de su rentabilidad. Por un lado, el aumento del impuesto a la transferencia a los combustibles y de los impuestos internos, que se actualizan en forma trimestral con la inflación pasada.
Por otro, el nuevo precio autorizado por el Gobierno para los biocombustibles, utilizados en el corte de naftas y gasoil, publicado ayer en el Boletín Oficial.
Aún no hay confirmación por parte de las petroleras, pero fuentes del sector descuentan que el aumento tendría un piso del 5 por ciento. Lo que es seguro es que la suba de los impuestos internos (ICL e IDC) sumará más presión al precio final de las naftas y el gasoil. Y también sobre la inflación del último mes del año.
El secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, había adelantado que el alza de esos impuestos no será mayor al 5%, pero todavía quedan pendientes, al menos, otros siete puntos porcentuales, como consecuencia de trasladar la inflación minorista del tercer trimestre del año, que fue de 12,6 por ciento.
Días antes de que se conocieran la suba de impuestos y de biocombustibles, que ahora impactarán en los valores ofrecidos en los surtidores, desde las petroleras indicaban que “el precio estaba atrasado un 12%, sin contar suba de otros costos”, como tributos y biocombustibles.
En una petrolera aseguran incluso, que sólo por estos dos conceptos “las naftas subirían 6%”, por lo que el incremento final podría ser mayor, para que las refinadoras también puedan mejorar su rentabilidad.
En lo que va del año, y sin contar el nuevo incremento, la nafta súper (95 octanos) registró un incremento del 34,9% mientras que la premium (98 octanos) subió 33,7%, bastante menos que el 42,2% de inflación contabilizado por el Indec en los primeros diez meses del año. En contraste, en 2018 los combustibles tuvieron un incremento había superado el 60 por ciento.
Fuentes de la Secretaría de Energía sostienen que desde marzo de 2018 el impuestos a los combustibles fueron utilizados como una variable de ajuste y un virtual “amortiguador” de las variables del tipo de cambio. Por esta vía, dicen que desde entonces el fisco dejó de percibir más de $ 100.000 millones.
Para el último trimestre de 2019 “la brecha significa casi $ 7000 millones por mes de menos ingresos”.